Antes de llevarme, me darás la devastadora manita tuya que siempre me acarició y darás conmigo un último paseo al parque. Sacaremos de su lugar a la pareja que veo en el resbalador y nos sentaremos ahí. Antes de llevarme, veremos una película en tu sofá —no importa si es animada, la verdad— y me abrazarás durante ese lapso. Antes de llevarme, me quitarás la ropa y me harás pensar que me estás llevando… Antes de llevarme, vestirás todo mi cuerpo con tus ojos, aún brillantísimos, y esa será la vestimenta con la que me abrigarás… Antes de llevarme, alivianarás el peso que cargo debido a mis problemas y corregirás otros, como la ruta de mi espalda. Antes de llevarme, me curarás.
Hoy he decidido salir de mis pensamientos oscuros y dejar de perderme en ellos. Hoy he decidido continuar con mi vida real, salir de este pozo y contagiarme de la verdadera vida, la que siempre habíamos vivido. Hoy también he decidido arreglar mi problema con los pronombres: no habrá más nosotros, solo habrá yo.
¿Sabes algo, mi gran pequeña? Seremos felices. Lo de los pronombres lo corregiré después, lo sé.
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