Lo confieso: ya no me gusta ver noticieros, ni escuchar emisoras buenas o emisoras malas, o una combinación de ambas, como La W. Tampoco me gusta leer periódicos malos o periódicos malos, o una combinación de ambos, como... Bueno. Antes me gustaba mantenerme informado sobre la actualidad del país, sobre los hechos recientes, sobre la coyuntura, etc. Pero hoy ya no. Me desanimé. Se fue a la caneca de la basura del baño social esa gana de saber qué pasa en Colombia. Bueno, todos tenemos un límite, ¿no?
Yo me cansé. Antes era reconfortante opinar sobre las elecciones en el almuerzo, sobre las Farc en los recesos, sobre la situación de la rama judicial tomándose un tinto, etc. Ahora no. Ahora es triste. Pero creo que se debe a mi corta edad, porque seguro durante toda la vida ha sido triste eso.
Todos los días es algo distinto. Cada día hay un escándalo nuevo, un nuevo ataque, una nueva masacre, una nueva toma, un asalto, una pelea, un borracho matando gente con su carro, un boxeador matando a patadas a su vecino, unos policías matando a un animal, un animal matando a otro animal... Luego de eso, al otro día, un avance sobre el mismo escándalo anterior, que nos deja ver que era más grande de lo que pensábamos. Y así, de poquito a poquito, el país se va yendo por el caño. Así lleva yéndose desde que los libros lo recuerdan.
Me parece que es suficiente mal el que azota a Colombia. Pero ahí está lo triste de nuevo: yo pude haber escrito la anterior frase hace 15 años e igual hubiera tenido validez. En cualquier momento podría decir que el país se va por el caño... Y sería cierto.
Un amigo, tratando de hacerme volver al optimismo que nunca he tenido, me dijo lo siguiente: "Daniel, deberías ver las noticias de otros países. Hay gente peor que acá". Y él tiene razón. Debe haber países en peores situaciones. ¿Haití? ¿Algún país africano que nos suene lejano? ¿Venezuela? Mi amigo me habría llevado al optimismo, pero de un momento a otro recordé que un país que está peor que Colombia no va a arreglar a Colombia. Además, me da pereza leer noticias internacionales, porque nunca me han importado. Suficientes cosas malas ve uno, si evade el noticiero, en la misma calle en la que vive.
Entonces, eso que escribí en el título de la entrada sería algo como esto: vengo de Francia a visitar a mi mejor amiga en Colombia. Mientras ella va a comprar el almuerzo, yo me quito los zapatos en el delicioso clima caleño, prendo el televisor y veo el noticiero de las 12:30 p.m.:
Día 1: MINEROS ATRAPADOS EN MINA ILEG...
Día 2: ASESINADO CONCEJAL EN CO...
Día 3: CAMIONETA DE 250 MILL. QUE USABA EL EXC...
Día 4: ASESINADO POR ROBARLE UNA SUMA EN B...
Día 5: MEDIO PAÍS INUNDADO
Día 6: LAS AYUDAS NO ALCANZAN PARA SUP...
Día 7: CONFIESA PARAMILITAR Y ACUSA A POLÍTIC...
¡Mierda! Llevo una semana en Colombia. Miro hacia la ventana y espero que una sarta de ladrones entre rompiendo todo... No pasa nada. Creo que estoy paranoico. Sigo con la visita:
Día 8: FARC DINAMITAN TORRE DE ENERG...
Día 9: FARC ANUNCIAN LIBERACIÓN DE SE...
Día 10: FARC LIBERAN UNO; SECUESTRAN 8...
Día 11: FARC NO CUMPLE CON TODAS LAS LIB...
Pero ¿qué es esto? Miro de nuevo la ventana y espero a que entren las Farc a tomar el té con nosotros... Pero no pasa nada. Seguro estoy paranoico de nuevo. Además, estoy en un barrio tranquilo.
Día 12: GAULA ENCUENTRA CALETA DE NARCO EN CAL...
Día 13: INTERCEPTADO CAMIÓN CON GRAN ARMAMEN...
Día 14: ASESINADOS ESTUDIANTES DE UNIANDE...
Día 15: ASESINADOS ESTUDIANTES DEL SEN...
Día 16: ASESINADOS ESTUDIANTES DE COLEGIO EN TU...
¡Puta vida! Miro por la ventana y no pasa nada... Recuerdo que estoy en un barrio tranquilo y que no soy estudiante. Estoy paranoico, es todo.
Día 17: BACRIM...
Día 18: BACRIM...
Día 19: BACRIM...
Día 20: BACRIM...
Pero las Bacrim no entraron por la ventana. Se me hizo raro. Estoy por pensar que este barrio está blindado o algo así. Luego, mi amiga, toda pálida, entra y me dice que casi la roban volviendo del mercado.
Pero Colombia es un país hermoso, y, por eso, me encuentro ahora visitando este bello lugar colombiano, el mejor de todos: el aeropuerto de Bogotá.
Terminada mi fantasía de ser francés, que en realidad odiaría serlo -me gusta mucho bañarme-, llegué a una conclusión un poco ambigua:
Colombia es un país al que todos los ateos del mundo deberían venir a que los noticieros les demostraran que Dios no existe.
O, por el contrario:
Colombia es un país al que todos los teólogos deberían venir para que los noticieros les demostraran que, como Dios sí existe, hizo con Colombia algo que solo podría hacer un ser que de verdad existe: olvidarnos.
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